Blanco inmaculado, con unos tonos sepia en la cabeza y cola, parece el modelo en un anuncio de detergentes. Anda suelto por el campo y acude a tu encuentro cuando te ve llegar. Se mueve a tu alrededor, como envolviéndote, para pedirte algo de comer, dándote a cambio solo su porte inmaculado mientras su cara no refleja nada.