Entre las calles Ciudad de Mislata y Alcácer y lindando por un tercer lado con un colegio podemos encontrar este enorme solar que, en los días de lluvia, se convierte en un barrizal de los que hacen época. Este solar habitualmente se utiliza como aparcamiento, se llena de agua y barro cuando llueve y entonces es prácticamente imposible el cruzarlo andando o meter un coche allí dentro. Los pocos que se aventuran a aparcar su coche en el solar inundado, cuando se incorporan de nuevo a la calzada, van repartiendo el barro por todo el barrio para que todos los vecinos de la zona puedan disfrutar del mismo. No hay que decir que, cuando el barro se seca, el polvo se adueña del lugar.