Cortada hace años por la construcción de un edificio de nueva planta, esta calle del barrio del Mercat, en Ciutat Vella, es uno de los ejemplos claros de las barbaridades que puede cometer un ayuntamiento. Se encuentra a pocos metros de la Lonja, Santos Juanes y Mercado Central y se debería recordar a los autores de esta monstruosidad con una placa conmemorativa.